Adicciones: Cuáles son los riesgos del alcoholismo

Una copa de vino, dicen los especialistas, es buena para el corazón. Pero depender de un trago para vivir es algo distinto y nocivo. El alcoholismo es una enfermedad adictiva, depresora del Sistema Nervioso Central y que afecta a millones de personas en el mundo.

Este trastorno consiste en el consumo excesivo de una droga legal, la más consumida a nivel mundial: el alcohol. El avance de este mal inhibe progresivamente las funciones cerebrales y afecta la capacidad de autocontrol, además de destruir la salud.

Vino, cerveza, whisky, licores, etc., son algunas de las sustancias que llevan al alcoholismo, que para muchos especialistas es la puerta de entrada a otras adicciones. Esta enfermedad no sólo afecta a quienes la padecen sino también a su entorno.

En este artículo te contaremos sobre los riesgos del alcoholismo, una adicción silenciosa que deteriora todo el organismo. Si sufres esta enfermedad o conoces a alguien que la padezca, no dudes en ir en búsqueda de ayuda.

Entre los principales problemas que causa, el consumo prolongado y excesivo de alcohol, aumenta las probabilidades de sufrir:

  • Sangrado de estómago o esófago, que es el conducto a través del cual la comida viaja de la garganta al estómago.
  • Inflamación y daños en el páncreas, el órgano que produce sustancias que el cuerpo necesita para funcionar bien.
  • Daño en el hígado, que se transforma en enfermedades hepáticas, como la cirrosis, que en casos extremos puede llevar a la muerte.
  • Desnutrición.
  • Problemas respiratorios.
  • Cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello, mamas y otros.

Además, el alcoholismo causa otros inconvenientes como dificultar el control de la presión arterial alta (si la persona ya tiene presión alta) y trae aparejados problemas cardíacos.

Pero el exceso del alcohol no sólo afecta a la salud física, sino que produce deficiencias en la capacidad de razonamiento y juicio cada vez que se bebe, daña las neuronas, puede generar trastornos en la memoria y en el comportamiento.

Además, el alcoholismo es una enfermedad que genera un daño nervioso, que puede expresarse con sensaciones de hormigueo o entumecimiento en brazos y piernas, problemas con las erecciones en los hombres y goteos de orina o dificultad para orinar.

A su vez, causa trastornos de sueño, afecta las relaciones personales con amigos y familiares, torna a las personas más violentas y aumenta el riesgo de suicidio.

En muchos casos, las personas recurren (¡equivocadamente!) a las bebidas alcohólicas para sentirse mejor o bloquear sentimientos de tristeza, depresión, nerviosismo o preocupación. Pero eso no ocurre.

Si estás atravesando un momento difícil en tu vida o sabes de alguien que esté en un trance complicado, pide ayuda, pues la bebida no resuelve ninguno de esos problemas y sí los empeora.

Cómo darse cuenta si una persona es alcohólica

Muchas veces, quienes sufren este problema suelen disimular sus conductas y hasta logran hacer pasar desapercibida su adicción en público. Pero los riesgos son los mismos.

Existen algunos rasgos de comportamiento común entre los alcohólicos. El primero de ellos es una notoria mayor tolerancias a las bebidas alcohólicas, una advertencias temprana de que algo no anda bien.

Otro síntoma se da cuando hay un periodo de abstinencia, allí las personas con problemas pueden experimentar una variedad de conductas como:

  • Temblores
  • Sudoración
  • Náuseas
  • Dolores de cabeza
  • Pérdida de apetito
  • Frecuencia cardíaca rápida
  • Lentitud mental
  • Fatiga general

Estos signos muchas veces se agravan y se convierten en alucinaciones, convulsiones, confusión y fiebre.

Un tercer síntoma de que una persona sufre de adicción al alcohol son los cambios de conducta y personalidad. Insomnio, depresión, irritabilidad, inquietud y ansiedad, son las señales más comunes. Pero también puede darse que los enfermos ya no quieran realizar actividades donde no puedan beber.

Por último, otra señal es el descuido de su familia, de las relaciones personales en su conjunto y también de sus responsabilidades, lo que conduce a situaciones de aislamiento.

Beber una copa, un trago y compartirlo con tus seres queridos puede ser un momento de disfrute, pero no dejes que el alcohol maneje tu vida. Si tienes problemas o conoces a alguien que lo tenga, pide ayuda. El alcoholismo no sólo deteriora al adicto sino que afecta a todo su entorno.

Video: Consecuencias del alcoholismo

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