Qué es la asertividad y por qué es importante en nuestras relaciones

Seguro que alguna vez se te fue de las manos una situación determinada en la que expresaste tu punto de vista de una manera explosiva o que consideraste incorrecta. Si es así, no fuiste asertivo en tu reacción. La asertividad es la capacidad de comunicarte de una manera equilibrada entre la agresividad y la pasividad.

La idea es exponer tu punto de vista de manera firme sin llegar a las ofensas o a la utilización de términos que perjudiquen a la otra persona y que además puedas mantener una posición en la que no pierdas el control ni de tus palabras ni de tus acciones.

No debes confundir la asertividad con pasividad o con no defender tu posición, al contrario, si lo harás pero de una manera adecuada y su importancia radica precisamente en este punto, en el respeto, ya que puedes hacer valer tus derechos sin la necesidad de caer en situaciones incómodas.

La asertividad está estrechamente ligada a la madurez de cada individuo, pues mientras tenga un mayor nivel de madurez, seguramente será capaz de lograr los niveles de asertividad requeridos para una comunicación mucho más efectiva.

Lograr ser asertivo te ayudará a salir bien librado de muchas situaciones y, aunque en principio muchas personas no coincidan con tu punto de vista, lo más seguro es que lo respeten gracias a cómo se lo estás diciendo.

Recuerda que así tengamos la razón, podemos perder la discusión si nos alteramos, pues nuestros argumentos perderán la validez que queremos proyectar y por ende no lograremos los resultados deseados.

Un punto importante es enfocarse en el cómo (forma) y no en el qué (fondo), pues podrás estar planteando algo que quizás sea muy controversial pero si lo haces con asertividad, seguramente no será tomado de mala manera por el resto de los interlocutores.

Entonces, si puedes ser amable, honesto, abierto y directo al exponer tus planteamientos, seguramente serás asertivo.

Si quieres algunas claves para lograrlo, acá te dejamos algunas:

• Utiliza un tono de voz firme y a la vez relajado

De esta manera lograrás que tus palabras transmitan respeto, sinceridad y firmeza a la vez.

• Debes ser fluido y sincero

Lo primordial es que evites decir mentiras, pues perderías toda credibilidad. Además hablar de manera fluida, sin titubear en tu discurso, será un plus que te ayudará.

• Ten buena actitud

Si quieres exigir respeto tu actitud debe evocar precisamente eso, así que no tengas posturas agresivas ni mucho menos que hagan que la otra persona piense que en cualquier momento la podrías atacar.

• Mira a los ojos

Tener un contacto visual directo será clave para transmitir esa sinceridad que deseas y para que además, los otros escuchas estén atentos a tu planteamiento.

• Sé coherente

La coherencia entre lo que dices y lo que haces debe estar clara, pues si esto no se logra, probablemente serás una persona poco creíble y no estarán seguros de tu sinceridad.

No puedes estar molesto mientras sonríes y mucho menos estar contento con el ceño fruncido. Intenta que tus expresiones corporales también sean coherentes y acordes a la situación.

• No seas agresivo

Evita por todos los medios hacer comentarios sarcásticos o gritar, hacer amenazas o ser humillante con tu discurso.

En cuanto a la postura corporal, tener los puños cerrados, fruncir el ceño o cruzar los brazos son también síntomas de agresividad. Así que tampoco puedes invadir el espacio de las personas con las que estás debatiendo.

• Evita la comunicación pasiva

Si estás indeciso, en silencio, si te humillas tu mismo o si te rechazas, son síntomas de una comunicación pasiva, con la cual no eres capaz de defender ni tu punto de vista ni tus derechos.

Evita bajar la mirada y dar la impresión de menos valía, pues poco te ayudará a ser asertivo.

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