Blanqueamiento dental: Cómo se realiza este procedimiento

Existen diversas maneras de hacer retornar el color blanco a los dientes, entre ellas el uso de cremas dentales para blanqueamiento dental y otros productos que eliminen manchas superficiales por un bajo costo, así como comer fresas que según los hierbateros ayudan a blanquear los dientes o cepillarse con bicarbonato de sodio, pero que no es del todo recomendable porque desgasta el esmalte.

En el consultorio odontológico se emplean otras técnicas de blanqueamientos, no tan baratas, que hacen que los dientes se vean blancos; la más común es el blanqueamiento por fotoactivación.

Sin embargo, la única forma de eliminar las manchas y blanquear los dientes delanteros que son lo que más se notan al sonreír, es colocando las conocidas y costosas carillas de porcelana, o aplicar una técnica de microabrasión de manera previa al blanqueamiento dental.

En la actualidad la estética dental juega un papel muy importante comparado a años anteriores, y es que muchas personas están optando por mejorar su sonrisa porque siempre servirá como carta de presentación.

Proceso de blanqueamiento dental

Antes de iniciar el proceso de blanqueamiento dental por fotoactivación, el paciente debe ser evaluado por el odontólogo ya que él determinará si es conveniente o no esta técnica que, por cierto, no debe realizarse mientras existan caries, enfermedad periodontal o placas de sarro.

El blanqueamiento dental por fotoactivación se basa en la utilización de un gel blanqueador como el peróxido de carbamida o de hidrógeno. Este se coloca a través de una férula adaptada a la arcada dental y se activa a través de la aplicación de la fuente luminosa (LED, láser o ultravioleta).

Antes de que esto ocurra, se coloca un protector de encías para evitar el contacto directo entre el gel blanqueador con el tejido blando (encías, lengua y paladar).

La sustancia blanqueadora se aplica sobre la cara externa de los dientes y sobre ella se enciende la fuente luminosa fría durante, aproximadamente 45 a 60 minutos, logrando una reducción de entre 4 y 10 tonos. El láser es mucho más efectivo, pero provoca mayor hipersensibilidad dental que la luz LED y sus efectos se desaparecen con el tiempo, por lo que es más conveniente optar por la segunda opción.

En ciertos casos para obtener mejores resultados no basta con una sola sesión, pues es posible que algunos pacientes necesiten de otras sesiones para cambiar el color natural del diente. El color del diente que se quiera debe ser evaluado y avalado por el médico, ya que es él quien conoce qué es lo más conveniente para cada paciente.

Aunque el blanqueamiento dental es una intervención sencilla e indolora, causa sensibilidad dental durante los días posteriores. Para reducir el dolor use cremas dentales para dientes sensibles, mastique chicles para olvidarse del dolor y evite realizar blanqueamientos durante un tiempo para darle descanso a los dientes.

Durante los días posteriores al blanqueamiento dental la persona no puede ingerir café, té, jugos rojos, refrescos o que tengan colorantes porque los dientes captan con mayor facilidad los pigmentos contenidos en bebidas y alimentos que manchan y malogran los dientes.

Para mejores resultados estéticos el blanqueamiento que realiza el profesional debe ir acompañado por la férula elaborada por el dentista, adaptada a la boca del paciente, para el blanqueamiento en casa. Esta se usa varias horas al día o durante la noche por dos semanas, aunque en promedio es suficiente con utilizarlas durante 30 minutos al día durante cinco o seis días.

Es importante seguir las instrucciones que dicten el fabricante y el odontólogo ya que el tiempo de acción dependerá en gran medida del material utilizado. El blanqueamiento dental debe realizarse una vez al año para evitar el desgaste de los dientes.

Califica este artículo:

0/50 votos