Cómo funciona la cavitación para tratar la celulitis

La cavitación para el tratamiento de la celulitis es una de las disciplinas de mayor avance y crecimiento en el campo de la medicina estética, como consecuencia de su interesante combinación de adecuados resultados con altos niveles de seguridad.

A diferencia de las técnicas clásicas de lipoescultura, en la cual se requiere de la inserción de dispositivos por debajo de la superficie de la piel para inducir la lisis y remoción del tejido graso excesivo, la cavitación constituye una tecnología en el cual no se requiere de métodos invasivos.

En términos sencillos, se coloca sobre la superficie cutánea de la región deseada un equipo que emite ondas de ultrasonidos hasta la profundidad definida por el terapeuta. La energía transmitida provoca la formación de burbujas de vacío, que generan la destrucción de las células que conforman el tejido adiposo. El material de desecho que se produce se elimina por las vías naturales de excreción del organismo, sin necesidad de aspiración o de succión.

Se recomienda en forma enérgica la realización de una dieta baja en materia grasa y la hidratación muy abundante durante las 48 h que preceden y que suceden a cada sesión de cavitación.

De esta manera, resulta más rápida y definitiva la eliminación de los residuos grasos que se originan con el procedimiento. Algunos expertos proponen también el masaje linfático como un recurso adicional para mejorar el rendimiento de las sesiones.

La cavitación se ha constituido en una de las terapias de elección de la celulitis en la mayor parte de los centros especializados. La posibilidad de combinar seguridad y eficacia la convierte en una opción atrayente y rentable para las mujeres de distintas edades que buscan en la medicina estética un camino hacia el embellecimiento físico corporal.

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