5 métodos para curar la eyaculación precoz para siempre

Se llama eyaculación precoz a la descarga prematura del semen apenas iniciado el acto sexual. Sucede a muchos hombres, aunque la mayoría lo mantiene en silencio.

Pese a que no es un mal de morir, sí afecta en lo emocional a la pareja, principalmente al varón, porque tiende a creer que toda la responsabilidad de lo que pasa en la cama recae sobre él.

Es posible que sienta cuando ya se viene el líquido seminal, pero es algo difícil de controlar; pasa porque hay mayor probabilidad de que el hombre alcance más rápido el orgasmo que la mujer.

¿Por qué ocurre la eyaculación precoz?

La eyaculación precoz se produce por múltiples factores y uno de los principales es el tiempo que la persona lleva esperando para acostarse con alguien. En ese lapso acumula una carga de semen que en cuanto tenga la mínima oportunidad será liberada, a veces sucede con pocos roces.

En lugar de concentrarse en la “falla”, lo adecuado es buscar soluciones. Es errado pensar que está haciendo algo mal y fustigarse con reproches que no llevarán a nada. Ocurre a personas entre 18 y 65 años, por lo que cualquiera está en riesgo de padecerla.

No toda la responsabilidad es del hombre

Es importante diferenciar que la eyaculación precoz no es igual a una disfunción, siempre que no sea persistente.

Son situaciones transitorias atribuidas también al cansancio, estrés, falta de concentración, fatiga o cuando el cuerpo se siente intimidado al punto de segregar adrenalina, producir contracción vascular y terminar la erección justo cuando la pareja se siente en su mejor momento.

Aunque es el hombre quien insiste en cargar con la responsabilidad, es posible que su pareja no cuente con la experiencia necesaria para estimularlo y la magia acabe entes de empezar.

Enfréntala y supérala

¿Pero es posible tratar y acabar con la eyaculación precoz? La respuesta es sí y aquí te enseñamos cómo.

Será necesario que pongas en práctica estas técnicas para relajar y sacudirte el estrés, la inseguridad y los miedos.

Masturbación previa: si el caso es que tienes mucho tiempo sin relaciones sexuales, las posibilidades de acabar rápidamente son mayores. Por eso se sugiere masturbase un poco antes de ir a la cama, de manera que descargues el semen y cuando estés con tu pareja, se alargue el coito.

Relájate: cuando el asunto tiene que ver con nerviosismo y ansiedad, debes calmarte y concentrarte en los besos y caricias que recibes y das. Mientras menos pienses en el momento de la penetración y en cuánto quieres que dure, más se prolongará. Si gustas, toma antes algún té o bebida relajante.

Trabaja el glande: esta es la parte más sensible del pene y quizás de ella depende la pronta eyaculación. Es por eso que tienes que aprender a controlar su sobreestimulación. Prueba penetrando cuidadosamente y profundo, al tiempo que mueves las caderas. No basta con una sola vez que lo hagas, recuerda que la práctica hace al maestro.

Detente y continúa: resulta efectivo que cuando el hombre sienta que ya se viene, pare un momento para luego continuar. No tiene por qué terminar con el erotismo del momento; aprovechen esa pausa de penetración para tocarse, acariciarse y besarse. Es una manera de prolongar el acto.

Habla con tu pareja: la comunicación es importante. Hay hombres y mujeres que están completamente seguros que la erección es única y exclusivamente lo que sirve para complacer. Nada obligado es bueno y si un día no quieres tener sexo, simplemente dilo, pues si estás forzado no resultará.

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