Todo lo que tienes que saber sobre la depilación con cera

En la actualidad, la remoción del vello forma parte de todos los protocolos de medicina estética, no sólo entre las mujeres, sino también en la creciente población de varones que reclama su utilización. La depilación con cera forma parte de estas estrategias y, pese al avance de otras técnicas más modernas, aún conserva su lugar específico entre las aplicaciones destinadas al embellecimiento.

El mayor conocimiento en la fisiología y la patología de la piel ha motivado el progresivo desarrollo de nuevas formulaciones de cera, con menor probabilidad de lesiones cutáneas y con altos índices de rendimiento en la depilación.

En la actualidad, se incluyen en las formas comerciales productos suavizantes y emolientes, que aseguran una aplicación menos traumática y con una menor posibilidad de inducir abrasiones o quemaduras.

La depilación con cera se fundamenta en la remoción física. Por lo tanto, su administración permite una adhesividad de los extremos distales del vello a la trama de la cera en solidificación, con remoción del vello hasta parte de su raíz.

Dado que no se logra la exéresis del folículo piloso en la mayor parte de los casos, esta técnica no induce la pérdida definitiva del vello y debe repetirse en lapsos periódicos. En función de que la mayor parte de las estructuras pilosas del organismo crecen a un promedio de 1 centímetro mensual, la frecuencia de la depilación con cera variará de acuerdo con las características propias e individuales de cada paciente.

De este modo, al considerar tanto su gran difusión como su costo bajo y su enorme disponibilidad para todos los usuarios, la depilación con cera representa aún una estrategia muy utilizada en la dermocosmética y en las prácticas de embellecimiento corporal, conservando un lugar destacado a pesar del avance de las diferentes vertientes de la fotodepilación.