Depilación íntima, nuevos métodos para lograr un cavado perfecto

La depilación íntima, reconocida como una disciplina de embellecimiento exclusiva de las mujeres hasta hace unas 2 décadas, es en la actualidad uno de los servicios de dermatocosmética y medicina estética más requeridos por pacientes de ambos sexos en la mayor parte de los centros de belleza de todo el mundo.

Los procesos de depilación íntima incluyen la eliminación del vello pubiano y de la región perianal. En consecuencia, se trata de áreas de la piel caracterizadas por una elevada sensibilidad y por la necesidad de evitar métodos que puedan inducir lesiones de tipo cicatrizal. Por lo tanto, la aplicación de recursos físicos, como el uso de ceras o de adhesivos removibles, se considera inapropiado y se promueve el uso de herramientas modernas, como la fotodepilación.

En este sentido, tanto la aplicación de láser como el uso de haces de luz pulsada representan opciones útiles y prácticas. Dado que las zonas de la piel destinadas a la depilación íntima se caracterizan por su delgadez, se recomienda la aplicación local de productos de aislamiento térmico, como ciertos geles especializados, para lograr resultados óptimos con mínima posibilidad de efectos adversos.

Se proponen entre 4 y 6 sesiones, separadas por intervalos de 4 semanas, para lograr las mejores conclusiones. Después de cada aplicación, es apropiado el uso de cremas tópicas con emolientes y anti-inflamatorios naturales para evitar la irritación térmica producida por el método, así como evitar las relaciones sexuales durante unas 48 h.

Los resultados de la depilación íntima se aprecian hacia la quinta o sexta sesión, tras las cuales la posibilidad de nuevo crecimiento del vello es prácticamente nula.

Es apropiado señalar que las técnicas de depilación íntima resultan más eficaces y, en especial, más seguras cuando se llevan a cabo en centros especializados de medicina estética por parte de expertos en la materia.

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