Parto prematuro: ¿A qué debo prestarle atención?

El parto prematuro es, en la actualidad, más común de lo que suele pensarse. Se dice que nacen tres niños prematuros por segundo en el planeta, por eso es importante reconocer las señales de un alumbramiento precoz para evitar poner en riesgo la vida de la madre y la del bebé.

Se considera un parto prematuro si entre las semanas 20 y 37 de gestación la mujer:

  • siente fuertes contracciones cada 10 minutos o menos que endurecen su barriga
  • la vagina sangra o cambia en el color del flujo
  • experimenta una presión en la pelvis como si el niño tirase hacia abajo.

Estos son los síntomas propios de un parto prematuro. Otros signos son dolor en la parte lumbar de la espalda, deseos de defecar con o sin diarrea, y cólicos en el vientre como los que se presentan durante el período menstrual.

¿Qué hacer frente a un caso de parto prematuro?

La mujer embarazada debe acudir inmediatamente al hospital o clínica más cercana y llamar a su médico o partera personal para manifestarle lo que está sintiendo. Incluso si sólo presenta uno de estos síntomas.

En caso de encontrarse sola durante la manifestación de alguno o todos de estos síntomas y si no logra comunicar con personal médico alguno, beba dos o tres vasos de agua o jugo de frutas naturales y descanse sobre el lado izquierdo del cuerpo durante una hora.

Aunque los síntomas desaparezcan es bueno que pronto sea revisada por el médico a fin de comprobar el estado del cuello uterino, los latidos y movimientos del bebé.

Si se detecta acortamiento del cuello uterino, la mujer embarazada debe guardar reposo absoluto para disminuir la probabilidad de un parto prematuro con las consecuencias que esta condición acarrea, en especial para el bebé.

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