Las 10 principales diferencias entre la preocupación y la ansiedad

La gente a menudo usa los términos preocupación y ansiedad indistintamente, pero son estados psicológicos muy diferentes.

Aunque ambos están asociados con un sentido general de preocupación e inquietud, la forma en que los experimentamos es bastante distinta, al igual que las implicaciones que tienen para nuestra salud emocional y psicológica.

Diferencias entre preocupación y ansiedad

1. Tendemos a experimentar preocupación en nuestras cabezas y ansiedad en nuestros cuerpos

La preocupación tiende a estar más centrada en los pensamientos en nuestras cabezas, mientras que la ansiedad es más visceral por lo que la sentimos a través de nuestro cuerpo. Además, es en el cuerpo en donde la podemos reflejar, como dolor de estómago, fiebre e incluso insomnio.

2. La preocupación tiende a ser específica, mientras que la ansiedad es más difusa

Nos preocupamos por llegar al aeropuerto a tiempo (una amenaza específica), pero nos sentimos ansiosos por viajar, una preocupación más vaga y general.

3. La preocupación se enfoca verbalmente mientras que la ansiedad incluye pensamientos verbales e imágenes mentales

Esta diferencia es importante, ya que las imágenes mentales emocionales, como las asociadas con la ansiedad, provocan una respuesta cardiovascular mucho mayor que los pensamientos verbales emocionales (como los relacionados con la preocupación). Esta es otra razón por la cual experimentamos ansiedad en todo el cuerpo.

4. La preocupación a menudo desencadena la resolución de problemas pero la ansiedad no

La preocupación puede llevarnos a pensar sobre soluciones y estrategias para manejar una situación dada. La ansiedad se parece más a una rueda de hámster que nos da vueltas pero no nos lleva a soluciones productivas. De hecho, la naturaleza difusa de la ansiedad lo hace menos susceptible a la resolución de problemas.

5. Estar preocupado crea una angustia emocional leve, la ansiedad puede crear una angustia emocional grave

La ansiedad es simplemente un estado psicológico mucho más poderoso y, por lo tanto, perturbador y problemático que la preocupación.

6. Uno se preocupa por situaciones realistas, a contrario de la ansiedad

Si le preocupa que lo despidan porque le fue mal en un proyecto, está preocupado. Si le preocupa que lo despidan porque su jefe no le preguntó sobre el recital de piano de su hijo, está ansioso.

7. Estar preocupado tiende a ser controlable, la ansiedad lo es mucho menos

Al resolver problemas y pensar a través de estrategias para lidiar con la causa de nuestra preocupación, podemos disminuirla en gran medida. Tenemos mucho menos control sobre nuestra ansiedad, ya que es mucho más difícil “convencernos de ello”.

8. Estar preocupado tiende a ser un estado temporal, pero la ansiedad puede persistir

Una vez que resolvemos el problema que nos preocupa, nuestra preocupación disminuye y desaparece. La ansiedad puede persistir durante largos períodos de tiempo e incluso saltar de un enfoque a otro (por ejemplo, una semana nos sentimos ansiosos por el trabajo, luego sobre nuestra salud, luego sobre nuestros hijos …).

9. La preocupación no afecta nuestro funcionamiento profesional y personal; la ansiedad lo hace

Nadie se toma un día de enfermedad para sentarse y preocuparse por si a su hijo adolescente le irá bien en sus exámenes. Pero la ansiedad puede hacernos sentir tan inquietos, incómodos e incapaces de concentrarnos que literalmente nos podemos sentir demasiado angustiados para trabajar.

10. Estar preocupado se considera un estado psicológico normativo, mientras que la ansiedad no lo es

En ciertas intensidades y duración, la ansiedad se considera un verdadero trastorno mental, que requiere tratamiento psicológico y para ello se debe solicitar la ayuda de un especialista. A su vez, se ha comprobado los beneficios de la meditación para regular ambos estados.

Califica este artículo:

4/51 voto