3 estrategias eficaces para retrasar el avance del Alzheimer

Se sabe que la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia causan pérdida de memoria y otros cambios cognitivos muy graves. Desafortunadamente, esos cambios no son reversibles.

Pero tenemos buenas noticias: los avances sobre el tema sugieren que el deterioro cognitivo, que es característico de la enfermedad de Alzheimer, puede retrasarse con ciertas estrategias, incluyendo cambios en el estilo de vida.

Aquí compartiremos contigo cinco de esas tácticas y te mostraremos cómo tú o tus seres queridos pueden aplicarlas a la vida cotidiana.

1. Estimula el cerebro a través de la actividad mental

Los estudios demuestran que el aumento de la actividad cerebral puede demorar el deterioro cognitivo. Algunas actividades que estimulan la mente son:

  • Lectura
  • Tocar un instrumento musical
  • Hacer crucigramas y rompecabezas
  • Escribir
  • Jugar juegos estratégicos como el ajedrez
  • Aprender nuevos idiomas

Las investigaciones también sugieren que las actividades de estimulación cerebral son aún más útiles cuando implican interactuar con otras personas. Por lo menos, la actividad debe ser placentera y que se pueda realizar sin frustración.

2. Ejercicio físico todos los días

El ejercicio no sólo es bueno para el cuerpo, sino que los estudios muestran que puede disminuir el deterioro cognitivo. Además, la actividad física puede ayudar a mejorar su estado de ánimo y bienestar emocional, lo que hace más fácil para hacer frente a la enfermedad de Alzheimer.

Esto no significa que la única salida es anotarse en un gimnasio, ya que un estudio reciente demostró que incluso paseos cortos y frecuentes pueden ser una estrategia terapéutica eficaz para personas que estén mostrando los primeros signos de Alzheimer..

Esto es lo que puedes hacer:

  • Camina alrededor de tu casa por 30 minutos al día
  • Realiza las tareas del hogar con más intensidad
  • Elige caminar más y tomar menos medios de transporte, o automóvil

 3. Incorpora vitaminas a tu dieta

Mientras que no hay una opinión homogénea sobre la eficacia de las vitaminas en el tratamiento de la disminución cognitiva, los estudios sugieren que la vitamina E (un antioxidante que protege las células) puede ayudar a aquellos con Alzheimer leve y moderado.

Una investigación realizada por la Universidad de Oxford demostró que el consumo de vitaminas B, que se producen naturalmente en alimentos como pescado, aves de corral y huevos, también puede disminuir el deterioro cognitivo. Los enfermos de Alzheimer deben mantener una dieta baja en grasas saturadas y rica en vitaminas E, B y C.