Qué es la fascitis plantar y cuál es su tratamiento

La fascitis plantar es uno de los desencadenantes más comunes de dolor en el talón. Se origina cuando el ligamento fibroso de la fascia plantar -que es una estructura plana ubicada en la planta del pie- produce desgarros en los tejidos.

Como consecuencia la persona afectada experimenta dolor e inflamación tanto en el área interna del tobillo, como en la zona en la que la fascia se une al calcáneo, mejor conocido como hueso del talón.

La fascia plantar o ligamento arqueado cumple una función biomecánica ya que es la encargada de absorber y devolver la energía producida cuando el pie impacta contra el suelo al caminar, a la vez de proteger a los metatarsianos para que la flexión dorsal de los dedos no sea excesiva y perjudicial.

Tratamiento de la fascitis plantar

1. Usar una prótesis

Este es un dispositivo que se introduce en los zapatos para aliviar la dolencia y revertir el daño causado por esta inflamación. En teoría funciona como un soporte para el talón, es decir, permite que el peso sea bien distribuido durante la acción de caminar.

2. Inyecciones de corticoesteroides

Las inyecciones de corticoesteroides en la fascia plantar lesionada han demostrado surtir efectos favorables en cuanto a la disminución del dolor, pero deben suministrarse bajo estricta supervisión médica ya que estos medicamentos pueden llegar a debilitar aun más la fascia, y a la larga el problema terminará agravándose en lugar de resolverse.

3. Terapia con ondas de choque

Este tratamiento consiste en transmitir ondas sonoras en los tejidos afectados por la fascitis plantar con la finalidad de incentivar y acelerar su recuperación y sanación.

4. Auto masajes

Auto masajear los pies puede ser de gran ayuda para reducir los efectos de esta condición. Para esto deberás seguir los siguientes pasos:

• Siéntate sobre una superficie plana y cómoda

• Dobla el pie afectado hasta llevarlo lo más cerca que puedas al nivel de tu abdomen

• Con una mano sostén la planta del pie y con la otra masajea los dedos realizando ligeros movimientos circulares o envolventes. Estos pueden ser masajeados global o individualmente, a la par de ser flexionados y extendidos simultáneamente, siempre y cuando no se experimente un dolor mayor.

• Luego asegúrate de masajear la zona del metatarso que está ubicada en la parte que sigue a los dedos, casi en la planta del pie. Allí deberás usar tus pulgares para presionar tus falanges, o entre los huesos que conforman los dedos y el metatarso del pie.

• Luego haz pases longitudinales y transversales en la zona intermedia del pie con la ayuda de algún aceite o crema para facilitar el desplazamiento de los dedos, siempre enfocándote en el área de la fascia plantar.

• Finalmente con una mano estira ligeramente los dedos de los pies y con la otra mano empuñada deberás masajear poco a poco toda la fascia.

5. Cirugía

La cirugía es el tratamiento más idóneo para aquellas personas que han sido diagnosticadas con fascitis plantar grave o crónica, pero los expertos recomiendan esperar al menos un año para someter al paciente a esta intervención quirúrgica debido a que es muy riesgosa, y muchas veces sus resultados no suelen ser concluyentes.

Síntomas de la fascitis plantar

• Sensación de ardor en el talón
• Dolor en el talón
• Tensión del ligamento del pie que causa mucho dolor
• Dolor al llevar los dedos hacia arriba y al estirar la fascia plantar
• Dolor en los dedos de los pies
• Dolor en el tobillo
• Edema en el calcáneo
• Adopción de una postura incorrecta al apoyar el pie que termina causando un desequilibrio vinculado al dolor de cuello o espalda.

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