Descubre qué es el flumil y cómo ayuda a tu organismo

El flumil se conoce como un fármaco antimucolítico, un tipo de medicamentos con propiedades eficientes en la disminución de la viscosidad de los mocos que se acumulan en las vías respiratorias con la finalidad de mejorar su eliminación del cuerpo. Se prescribe cuando se presenta gripe, alergias y resfriados comunes, además de fibrosis quística y otras condiciones más graves.

Si quieres conocer los detalles farmacológicos del flumil, como sus componentes, características, las afecciones que ayuda a controlar y los efectos secundarios, sigue leyendo este artículo hasta el final.

Características del flumil

El medicamento flumil combate la mucosidad nasal. Está compuesto por acetilcisteína, como principio activo, una sustancia que además funciona como antídoto cuando se presenta una sobredosis de paracetamol.

El flumil se administra por vía oral y se receta en caso de síntomas de bronquitis, fibrosis quística y demás patologías pulmonares caracterizadas por un exceso de flema o moco.

¿Cómo funciona el flumil en el organismo?

Cuando las vías respiratorias acumulan moco en exceso, ya sea por un resfriado u otra patología, se observa una consistencia viscosa provocada por unos enlaces de disulfuro que se producen entre moléculas. El medicamento destroza dichos enlaces y minimiza su consistencia, de manera que el organismo la expulse con facilidad.

Sus componentes además ejercen influencia positiva sobre la mucosa respiratoria, de manera que las expectoración no sea complicada, y también tiene un efecto citoprotector porque resguarda a las células mucosas ante la irritación causada por el exceso de flema.

¿Cómo se administra?

Como ya se dijo, el flumil se ingiere oralmente mediante una dosis que se toma una vez o varias veces al día. Se aconseja consumir bastante agua y otros líquidos mientras dura el tratamiento con este medicamento.

Funciona con un metabolismo hepático y el cuerpo lo elimina de forma renal, por lo que no se recomienda mezclarlo con drogas, alcohol y otros medicamentos de igual metabolismo.

Asimismo, debe tenerse mucho cuidado con el flumil si se presenta alguna patología en el hígado o los riñones, pues quizás se necesita buscar otros tratamientos o usar dosis diferentes.

Este medicamento se prescribe a mayores de 2 años de edad y no se administra durante el embarazo o lactancia, a pesar de que no se ha comprobado que cause algún daño al feto o al neonato.

Para qué sirve el flumil

El flumil forma parte del tratamiento sintomático de infecciones y demás patologías del sistema respiratorio que se caracterizan por la producción exagerada de mucosidad. Su carácter sintomático hace referencia a que solo mejora los síntomas, pero no cura la enfermedad como tal.

Dentro de las patologías en que se recomienda su prescripción médica están: el resfriado común, la bronquitis, la fibrosis pulmonar y la fibrosis quística, entre otras enfermedades de características similares.

La acetilcisteína, principio activo del flumil, disuelve los mocos viscosos y demás secreciones fisiológicas espesas que interrumpen la circulación de las vías respiratorias, además de otros conductos del organismo. La aplicación del medicamento disminuye los síntomas, como el incómodo moco.

Precauciones al tomar flumil

Quienes piensan tomar flumil en el tratamiento de alguna patología mencionada deben tener cuidado para evitar el desarrollo de alergia o hipersensibilidad a los derivados de la cisteína.

Las alergias a este medicamento se presentan inmediatamente y se caracterizan por náuseas, vómitos, urticaria, dolor de cabeza, somnolencia, dolor abdominal, diarrea y fiebre.

Se contraindica además cuando el paciente tiene úlcera gastrointestinal y en quienes que sufren de asma o insuficiencia respiratoria avanzada. No debe mezclarse con medicamentos antitusivos ni inhibidores de las secreciones de los bronquios porque aumenta la acumulación.

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