Qué es una hernia inguinal y cuál es el mejor tratamiento

La hernia inguinal no es más que una protuberancia que sobresale del contenido de la cavidad abdominal a la altura de la ingle y es mucho más común en hombres que en mujeres aunque ninguno de los géneros está exento de padecer de esta afección.

Este tipo de hernias se produce cuando una parte del intestino delgado logra salir hacia el canal o conducto inguinal, normalmente por la parte más débil del mismo.

Existen dos tipos de hernias inguinales, la directa y la indirecta. La primera es la menos frecuente y solo aparece a través del defecto abdominal gracias a una debilidad de la musculatura, mientras que la segunda se da cuando el intestino delgado pasa a través del orificio inguinal interno y más profundo.

Estas últimas pueden bajar por el canal inguinal y llegar hacia el escroto. Son las más frecuentes y afectan en su mayoría a los niños.

Algunos especialistas insisten agregar un tercer tipo de hernia inguinal llamada mixta y tal como lo dice su nombre, tiene características tanto de la directa como de la indirecta.

Normalmente estas protuberancias son tan notorias, que no se requieren exámenes extras para confirmar su aparición, pues con solo una valoración del médico especialista podrás saber si es tu caso.

Lo normal es que mientras el paciente esté de pie, el doctor palpe para examinar la ingle y le pida a la persona que tosa para que aumente la presión del abdomen y de esta manera la protuberancia será más notoria.

Sin embargo, en algunas ocasiones los doctores prefieren descartar a través de ultrasonidos o tomografías.

En líneas generales, cualquier actividad o enfermedad que genere grandes esfuerzos y presión dentro del abdomen puede causar una hernia inguinal, pero entre las causas más comunes de una hernia inguinal destacan:

• Esfuerzo físico al levantar objetos pesados
• Aplicar mucha fuerza al defecar por estreñimiento crónico
• Realizar actividades que generen presión en la cavidad abdominal
• El abuso del tabaco que favorece su aparición
• La genética e historia familiar
• Cirugías previas como la de apéndice
• Insuficiencia renal crónica
• Esfuerzos excesivos durante tiempos prolongados

Síntomas de la hernia inguinal

Lo principal y más notorio es la protuberancia que observarás en la ingle, que es la parte que conecta los muslos con el torso.

Aunque por lo general el bulto no duele, es normal que al hacer más esfuerzos físicos pueda incrementar de tamaño, pero no se reducirá por sí sola.

Otros síntomas pueden incluir pesadez en la parte baja abdominal, molestias al momento de desplazarse y aumento de las ganas de orinar.

Es posible sufrir una hernia inguinal pero no apreciar un bulto a simple vista.

¿Qué incluye el tratamiento?

Por su naturaleza de no reducirse en sí mismas, normalmente la solución de una hernia inguinal es quirúrgica para poder solucionarlo de manera permanente.

Según el tamaño de la hernia, las posibilidades del paciente, el estado de salud del mismo e incluso la edad, el especialista determinará qué tipo de cirugía es la más apta para solventar el caso.

El período postoperatorio normalmente tarda un máximo de 48 horas bajo vigilancia médica, luego de ese tiempo el paciente podrá incorporarse a algunas de sus rutinas teniendo en cuenta las consideraciones dadas por el médico.

Quizás deba tomar reposo unos días más en casa y por obvias razones, evitar alzar peso o hacer cualquier actividad que abra nuevamente la herida.

Pero si gozas de buena salud y si sigues las recomendaciones del doctor, seguramente no tendrás ningún tipo de complicaciones luego de la operación.

En los casos más graves, es decir, cuando existe algún riesgo de estrangulamiento de las venas, las intervenciones deberán realizarse de manera urgente para evitar que haya una interrupción de la circulación de la sangre y se ocasiones mayores problemas de salud.