Estos son los 6 rasgos característicos de una persona sumisa

Cuando las personas suelen ser amables y empáticas solemos darle un valor positivo, pero si estas cualidades son llevadas al extremo, podría decirse que la persona es negativamente sumisa.

Existen cualidades que nos permiten identificar este tipo de personalidad, en el artículo a continuación te damos a conocer cuáles son.

Rasgos de las personas sumisas

Estas características suelen ser un problema a la hora de establecer nexos con las personas o de relacionarse con los demás. El bienestar no es algo que sale de nosotros hacia el exterior, también está en cómo los demás perciben o les afectan nuestras actitudes.

Entre los rasgos de las personas sumisas están:

1) Esquivan los conflictos: estas personas evitan las confrontaciones, por más pequeñas que sean. Son capaces de realizar cualquier tipo de sacrificios, con tal que no existan problemas en su entorno. Suelen sentirse desencajadas si alguien se siente molesto. Acá el problema básico es que la persona, más allá por buscar que la persona se sienta mejor, lo que quiere es el dominio total de la situación y es algo que está fuera del alcance de cualquiera.

2) Dolores del pasado: las personas sumisas suelen tener algún problema del pasado como maltrato en el colegio o bullying. Cuando esto no ha sido sanado, las personas se condicionan que al mínimo acto, alguien lo atacará, por ello se acostumbra o tratan de pasar desapercibidos para “evitar problemas”.

3) Personas muy discretas: evitan a toda costa llamar la atención, sobre todo para evitar momentos desagradables o ser humillados. Lo que más temen es que si son atacadas, no poder responder de la misma forma porque tienden a pensar que cualquiera tiene más poder que él. Están muy obsesionadas con la imagen que proyectan, lo que los demás piensen de ellos y evitan dar una “primera mala impresión”.

4) Crean vínculos de dependencia: suelen mostrarse al mundo como vulnerables y que necesitan protección, por ello, trazan relaciones asimétricas que están basadas en la dependencia. Existen casos patológicos más fuertes que son denominados “Trastorno de personalidad por dependencia” y son tan extremos que no llegan a hacer nada, sin tener cerca esa persona que le brinde protección y ser extremadamente serviles.

5) No son asertivos: más que centrarse en lo que ellos piensan, quieren u opinan, prefieren prestar más atención en lo que los demás quieren y en complacer esos deseos. No suelen expresar cuál es su mayor motivación en la vida y no hablan de ellas de forma explícita. Muchas veces su mayor motivación es mantener felices a los demás, sin tomar en cuenta su propia felicidad.

6) Pocos comunicativos: suelen tener un lenguaje verbal y no verbal sumamente discreto. Evitan llamar la atención tanto con su postura, como con su forma de hablar. No suelen mirar a los demás a la cara cuando hablan.

Suelen tener la espalda encorvada y que tanto las extremidades inferiores como superiores (brazos y piernas) se desplacen poco hacia el exterior, con respecto al eje vertical del cuerpo. Además, les cuesta entablar conversaciones con los demás, mucho menos con desconocidos. Las pocas veces que hablan, es de temas pocos importantes. E

vitan ser el centro de atracción y de narrar experiencias de la infancia o cuáles son sus proyectos de vida.

Además de todos los ítems anteriores, suelen hacer esfuerzos sobrehumanos para que los demás estén bien, que suelen estar cansados o estresados con frecuencia. Muy pocas veces suelen complacerse a sí mismos.

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