Qué son los implantes mamarios y en qué casos se utilizan

Los implantes mamarios se consideran uno de los grandes avances en las ciencias de la salud de las últimas décadas, no sólo en el ámbito de la medicina estética, sino en las modernas consideraciones de la cirugía reparadora.

Este recurso técnico se aplica como una herramienta de tratamiento en aquellas pacientes que, como consecuencia de distintos procesos, han sufrido la destrucción total o parcial de los tejidos mamarios.

Así, la primera aplicación de los implantes ha sido la reconstrucción mamaria después de una mastectomía, que consiste en la exéresis de la glándula y de sus tejidos anexos en el marco del cáncer.

Asimismo, después de quemaduras graves y extensas o de grandes accidentes que han comprometido al tórax, los implantes permiten la reconstrucción minuciosa de la forma y de la apariencia del busto femenino, mejorando la calidad de vida en el contexto de estas afecciones.

Sin embargo, se admite que la principal aplicación actual de este recurso es la medicina estética. Los implantes mamarios son utilizados en miles de cirugías anuales en todo el mundo con fines de embellecer a cientos de mujeres mediante el incremento del volumen de los senos.

La mayor parte de las prótesis actuales se elaboran con derivados blandos de las siliconas, que se caracterizan por una muy baja probabilidad de alergia secundaria. Por lo tanto, las pacientes de todas las edades pueden recurrir a esta estrategia para agrandar el busto.

Se recomienda una exploración física minuciosa de estas pacientes en la etapa preoperatoria, ya que el volumen mamario excesivo puede provocar alteraciones morfológicas de la columna e incluso migraña por alteraciones de la estructura de las vértebras cervicales.

Superada esta instancia, la colocación de un implante mamario se define como un procedimiento sencillo, que sólo requiere de un apoyo anestésico adecuado y que se vincula con muy bajas tasas de efectos no deseados.

Así, la incidencia de reacciones adversas es mínima. Las formas más comunes son el encapsulamiento del implante o su infección, que ocurren en menos de 0.5% de las pacientes. Por otra parte, es importante hacer énfasis en que la glándula mamaria en sí misma no es afectada por la cirugía, por lo cual las mujeres que han recibido un implante puede amamantar sin inconvenientes y sin riesgos a sus hijos.

Entre los motivos que se han vinculado con la mayor difusión de estas técnicas quirúrgicas se destaca la progresiva reducción de costos de los implantes a lo largo de los últimos años, como corolario de su fabricación en serie y del abaratamiento de la silicona como producto industrial. En consecuencia, cada vez más mujeres tienen acceso al material protésico y al procedimiento para su colocación.

Los implantes mamarios son uno de los recursos más reconocidos y aplicados en el mundo de la medicina estética y se asocian con elevadas tasas de satisfacción por parte de las usuarias, con un alto índice de seguridad y con una muy prolongada vida útil que puede extenderse por décadas.

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