Descubre si tienes inflamación de esófago con los siguientes síntomas

Las molestias en el aparato digestivo pueden ser más comunes de lo que se cree y pueden deberse a diferentes razones, incluyendo alimentación inadecuada o en casos más graves otras patologías que requieren de atención médica inmediata, como la inflamación de esófago.

El esófago inflamado, también conocido como la esofagitis, por ejemplo, entra en lista de problemas que se asocian con el reflujo gástrico. Sin embargo, esta no es la única causa, pues las infecciones en esta zona también posibles.

Existen dos tipos de esofagitis, la normal y la infecciosa. Ambas presentan síntomas similares, pero la primera tiene que ver con el reflujo gástrico y la segunda con la presencia de un virus.

Por otra parte, es casos más graves, el esófago puede resultar afectado por otras enfermedades como el cáncer, la enfermedad del reflujo gastroesofágico, acalasia y las varices gastroesofágicas, cuyos síntomas también incluyen la inflamación y la irritación de la zona afectada.

Señales que indican que tienes el esófago inflamado

El esófago es el conducto muscular por donde pasan los alimentos desde la garganta hasta el estómago y cuando este se inflama es posible saberlo debido a la presencia de diferentes síntomas que son fáciles de identificar:

1. Tos y resequedad en la garganta
2. Dolor persistente de garganta
3. Fuertes ronquidos al momento de dormir
4. Presencia de lesiones o llagas en la boca
5. Ardor en la boca del estómago
6. Ronquera al momento de hablar
7. Fiebre leve en algunos casos.
8. Dificultad para tragar e ingerir los alimentos
9. Náuseas y sensación de pesadez.

Si presentas alguno o la mayoría de estos síntomas de manera constante, es posible que sufras de alguno de los tipos de esofagitis, cuyo tratamiento va a depender de si es normal o infecciosa.

En caso de que sea infecciosa, el tratamiento más común es a base de antibióticos y en caso de que sea la normal, es posible aliviar las molestias con la ayuda de algunos remedios caseros como, por ejemplo, el aloe vera, las infusiones de jengibre y el agua de avena.

Recomendaciones para cuidar el esófago

También vale la pena que revises tu dieta, pues puede que estés consumiendo alimentos que estén irritando el aparato digestivo o comiendo a deshoras, lo que puede estar afectado el proceso de la deglución y digestión.

  • Consume más calabaza y calabacín, pues ambos tienen propiedades para disminuir el dolor y la irritación.
  • Disminuye el consumo de grasas y evita las comidas copiosas en la cena, preferir alimentos más ligeros.
  • Evita o disminuye lo más posible la ingesta de bebidas alcohólicas y café, pues son sustancias altamente irritantes.
  • No te saltes ninguna comida y tampoco irrespetes los horarios, pues el estómago vacío hace que se incrementen los jugos gástricos y que la acidez sea constante.
  • Haz una dieta blanda a bases de alimentos que sean fáciles de digerir, sobre todo cuando las molestias sean frecuentes.
  • No comas alimentos ni muy fríos ni muy calientes, pues estos pueden contribuir a empeorar la inflamación y la irritación.
  • Evita la ingesta de alimentos o salsas picantes y también aléjese de los condimentos fuertes.
  • Come entre 5 y 6 comidas al día y al momento de sentarte a la mesa lo recomendable es masticar lentamente e ingerir líquidos medía hora antes y media hora después.

Es fundamental que siempre estés atento a los síntomas y prestes atención a cualquier cambio que notes o a molestias que se vuelven cada vez más incómodas. De ser así, lo aconsejable es que acudas al médico para que haga el diagnóstico correcto y te indique los pasos a seguir.