¿Por qué debemos optar por el jabón líquido?

El jabón líquido constituye un importante elemento que favorece al mismo tiempo una gran disponibilidad y aprovechamiento de recursos y una mayor higiene por parte de los usuarios.

A diferencia del jabón convencional o de los jabones artesanales, cuya estructura básica está conformada por materia grasa de origen vegetal o animal, los jabones líquidos se asemejan a los detergentes, ya que su sustrato fundamental son ciertos productos sintéticas similares a los lípidos, las cuales se saponifican con un álcali.

En general, se trata de sales sódicas que aseguran que la molécula definitiva sea anfipática. En términos simples, una “región” de la molécula es polar y la otra es no polar, por lo cual se elimina toda forma de suciedad.

Los jabones líquidos resultan ideales para sitios concurridos, ya que evitan el contacto indirecto de piel a piel entre distintas personas. Asimismo, la fabricación industrial reduce los costos tanto en términos de la producción como de la forma de empaquetamiento.

Por otra parte, este elemento de higiene resulta óptimo para los centros de salud, ya que pueden incorporarse antisépticos a su composición y, de esta manera, se utilizan no sólo en el lavado de manos de los profesionales médicos y enfermeros, sino que constituyen un componente de vital importancia en los baños prequirúrgicos.

De la misma forma, los jabones líquidos se consideran de importante practicidad en el hogar, ya que aseguran una apropiada dosificación en el marco de una correcta conservación de la higiene personal y familiar.

La amplia disponibilidad de esencia y colores, así como las variantes estéticas relacionadas con el diseño de los envases, brindan a los usuarios distintas opciones que se adaptan a todos los gustos y preferencias. Así, el jabón líquido constituye en la actualidad un implemento de elección en una importante proporción de las viviendas.

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