Leche de almendras: Conoce sus increíbles beneficios

De unos años para acá, la leche de almendras -así como de otros frutos secos- se ha popularizado entre las personas que buscan maneras más saludables de alimentarse e incluso como un excelente sustituto para aquellos que son intolerantes a la lactosa.

Lo mejor de la leche de almendras es que ya existen muchas marcas que han decidido comercializarla, incluso con algunos saborizantes.

Pero resulta que es tan fácil de hacer que tú mismo puedes intentarlo y tener siempre en tu refrigerador un frasco con el producto fresco, sin ningún agregado químico que pueda alterar su composición.

No es igual a la leche de vaca, es mucho mejor y su sabor es agradable. La puedes usar para tomar tu café en las mañanas, para comer tu cereal favorito, para tus postres o simplemente tomar un vaso frío cuando te apetezca en cualquier momento del día.

Bondades de la leche de almendras para el cuerpo

La leche de almendras no es simplemente una moda, es un alimento que puede generar beneficios a nuestro organismo, como por ejemplo:

– Es de muy fácil digestión y no genera molestias estomacales
– Tiene muchas menos calorías que la tradicional leche de vaca
– Es alta en minerales como el calcio, el potasio y el magnesio
– Es una excelente opción en los regímenes para bajar de peso
– Tiene un sabor suave y no contiene lactosa
– Posee gran cantidad de antioxidantes
– Su contenido de colesterol del mínimo
– Facilita la actividad intestinal
– Es un excelente nutrientes para los niños
– Es beneficiosa también para la piel y el cabello
– Promueve la elasticidad de la piel

¿Cómo hacer leche de almendras?

Hacer leche de almendras casera es bastante sencillo, no requiere de gran cantidad de pasos y mucho menos de utensilios especiales. Lo único que necesitas son las almendras frescas -por supuesto-, un envase grande, un tamiz, una licuadora y un frasco hermético para guardarla.

1. Colocar las almendras -pueden ser con o sin cáscara- en un recipiente hondo y cubrirlas con suficiente agua, poner en un lugar fresco, cubrir y dejarlas remojando durante toda la noche.

2. Transcurrido el tiempo de remojo, desechar el agua que se usó para el remojo y lavar bien las almendras.

3. Licuar las almendras con agua fresca, la cantidad que desee, hasta obtener una mezcla de color blanco.

4. Tamizar la mezcla y colocar el líquido en una botella que puedas cerrarse herméticamente; guardar en la nevera. Le puedes agregar un poco de canela y miel para endulzarla, aunque es mejor dejarla al natural.

5. El polvo de almendras que quede en el tamiz se pone a secar al sol o en el horno a baja temperatura, para obtener una harina para diferentes recetas.

La leche de almendras, al igual que la leche de vaca o de cabra, la puedes utilizar para elaborar quesos frescos, yogures, helados y batidos.

Pero sus propiedades van mucho más allá, pues también es excelente para la piel y por eso funciona perfectamente en mascarillas faciales y jabones cascos.

Aunque puede durar varios días en la nevera sin ningún problema, al no tener ningún conservante, lo mejor es consumirla o utilizarla lo antes posible.

Si todavía no has probado la leche de almendras, te invitamos a que lo hagas para que pruebes otras alternativas a la leche de vaca. También puedes intentar con otras leches vegetales como de nueces, linaza, de coco, de soja, de avena o de arroz y decidir cuál te gusta más. Los beneficios son tantos que te sorprenderás.

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