Luz pulsada: conoce más sobre la depilación definitiva

La luz pulsada es una de las herramientas de la medicina estética que ha alcanzado mayor difusión a lo largo de las últimas 2 décadas, como consecuencia de su gran utilidad práctica en el ámbito de disciplinas como la fotodepilación, tanto entre las mujeres como entre los varones.

Si bien se ha comparado con la aplicación del láser, la luz pulsada presenta algunas diferencias que corresponde destacar. Mientras que el láser constituye un haz de luz coherente, esto es, fotones que se desplazan en una misma dirección y con una frecuencia idéntica, la luz pulsada incluye partículas ondulatorias de un espectro muy variable (y, por ende, de múltiples colores) pero que se caracterizan por una muy elevada intensidad.

Por consiguiente, esta luz intensa puede transportar consigo una muy importante alícuota de energía. Se ha descubierto que algunos tipos celulares, al recibir emisiones de luz pulsada, estimulan su actividad metabólica.

A partir de ese concepto, es posible inducir que los fibroblastos, una de las células de la piel vinculadas con los procesos de cicatrización, produzca mayores cantidad de colágeno y elastina cuando recibe haces controlados de luz pulsada (intense pulsed light o IPL).

Por lo tanto, muchos especialistas en medicina estética utilizan esta herramienta terapéutica para el enfoque de ciertas afecciones como las discromías originadas por la exposición al sol.

Sin embargo, la mayor aplicación actual de la luz pulsada es sin dudas la fotodepilación. Los efectos de la energía dirigida e intensa transmitida por el haz de luz inciden sobre el folículo piloso, induciendo su necrosis y generando una depilación duradera. Es apropiado hacer hincapié en que, dado el riesgo de lesiones de la retina por exposición a la luz policromática y el calor, cuando se realizan estos tratamientos el pacientes debe utilizar protección ocular (anteojos oscuros).

Asimismo, se recomienda la administración local de un gel frío en las zonas de incidencia, para evitar las agresiones producidas por el intenso calor derramado sobre áreas sensibles de la piel, como el rostro o el cuello. El ligero enrojecimiento cutáneo que suele observarse después de las primeras sesiones desaparece en forma rápida y sin consecuencias para el paciente.

El número de aplicaciones varía para cada persona, pero la mayor parte de los expertos proponen repetirla cada 4 a 6 semanas, dependiendo del fototipo y de los resultados de las sesiones anteriores.

La fotodepilación definitiva abarca un promedio de 6 a 8 aplicaciones, tras las cuales el vello no vuelve a crecer como consecuencia de la lisis definitiva de los folículos pilosos. Se propone el uso de cremas con antiinflamatorios naturales (aloe vera, hidratantes suaves) al concluir la terapia para evitar la posibilidad de deshidratación cutánea.

La aplicación correcta y medida de la luz pulsada para lograr la depilación se considera muy eficaz y con altas tasas de seguridad. Los índices de satisfacción de los pacientes se verifican alrededor de la quinta sesión, en la cual comienzan a apreciarse los resultados definitivos de esta notable técnica de medicina estética difundida hoy día tanto entre las mujeres como entre los varones.

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