Los mejores consejos para transformar un mal día en un buen día

De vez en cuando nos levantamos con el pie izquierdo y no tiene porqué ser una tragedia. Aunque no quisiéramos, a veces el mal humor nos embosca, pero depende de nosotros cambiarle el rostro.

¿Qué queremos decir con esto? Pues que no debemos limitarnos a un mal humor que afectará la rutina y alejará a quienes nos rodean.

Una actitud desagradable, producto de alguna discusión familiar, en el trabajo, escuela, etc., fácilmente amarga tu día si no te pones las pilas y sacudes la negatividad.

Combate el mal humor

Cuando permitimos que estas conductas sean frecuentes, nos acostumbramos a pelear por todo y sin darnos cuenta acabamos refutando nuestros propios argumentos.

Así cualquiera podría ser el rey de los malos días y nada es más tedioso que lidiar con esas energías.

¿Pero podemos combatirlas? Claro. Solo hay que cambiar de ánimo y pintarle un nuevo rostro a lo que nos pasa. Si crees que es muy difícil, aprovecha los siguientes consejos para que aprendas fácilmente cómo transformar un mal día en un buen día.

  • Acepta lo que te pasa. Si no asumimos las emociones que experimentamos, es difícil superarlas. Tampoco se trata de saber que estamos tristes y mágicamente alegrarnos; es aceptar lo que nos sucede sin tanto rodeo, dándole poca importancia y asumiendo que es temporal. Verás que pronto, el panorama cambia.
  • Gira el enfoque. Entra en juego la atención selectiva, pues las neuronas detectan lo que pasa. Si hay algo que nos incomoda o molesta, rápidamente dejemos lo que estamos haciendo y concentrémonos en algo positivo. Un ejercicio es darse cuenta de dos o tres cosas buenas que nos cambien el enfoque y el ánimo.
  • Toma una ducha refrescante. Es una manera de inyectarse energía; mientras estés bajo la regadera, aprovecha para lavarte el cabello y masajear la cabeza. Saldrás renovado.
  • Escribe lo que sientes. En una hoja redacta eso que tanto te molesta, dóblalo y bótalo. De acuerdo con un estudio publicado en 2005, plasmar las experiencias traumáticas en papel hacen que la persona se sienta mejor.
  • Ejercítate. Drenar las malas vibras a través de ejercicios seguro transformará tu día. Una rutina de cardio, flexiones, sentadillas o una caminata, te harán sudar y sentir más liviano. Los paseos a pie ayudan a respirar aire fresco y a distraer la mente.
  • Inhala esencias. Hay quienes coinciden en que un día pésimo se convierte en bueno si olemos un poco de esencia de vainilla o clementina, porque su aroma tiene la capacidad de relajarnos.
  • Tengamos un gesto amable. Quizás ayudando a alguien o diciendo algún cumplido, nos sintamos mejor. Ser agradable con una persona, beneficia el ánimo.
  • Despeinarnos mientras nos movemos con una canción alegre, es un remedio efectivo para mejorar el día. Baila como si nadie te viera, el cambio de actitud es de efecto inmediato.
  • Abraza a una mascota. No importa que no tengas, busca la de un amigo o, si es necesario, ve a un refugio. Compartir con un animal esos momentos de pesadez, aplacan cargas y alegran los momentos.
  • Sal de tu entorno. Trasladarse a otro escenario favorece el buen humor, pues te alejas del sitio en el que seguro te incomodaste.
  • Revisa fotografías. Mirar retratos de momento felices bajan los niveles de estrés y seguro dibujan una sonrisa, porque nada mejor que traer a tu mente los buenos recuerdos.

No debes olvidar que un día desagradable lo tiene cualquiera y no es imposible superarlo. Aprende que es importante controlar tus emociones y que ante el mal tiempo lo mejor es la actitud positiva.