Todo lo que tienes que saber sobre el masaje linfático

El masaje linfático es una alternativa terapéutica de gran interés para la reducción de los edemas que se atribuyen a problemas circulatorios locales.

A diferencia de los enérgicos masajes descontracturantes, esta técnica es mucho más suave y pausada. En condiciones ideales, el procedimiento completo de masaje linfático sigue una rutina que se inicia en el rostro y en las caras laterales del cuello, dado que se trata de áreas anatómicas con una importante concentración de ganglios linfáticos. La presión de los dedos del masajista se ejerce sobre estas regiones, en general con un movimiento circular.

Dos áreas de gran interés para esta actividad son las axilas y los miembros inferiores. El hueco axilar se caracteriza por una alta densidad de ganglios linfáticos, mientras que los tobillos y las pantorrillas presentan una cantidad considerable de pequeños vasos.

Por estos motivos, ambas regiones del cuerpo suelen asociarse con importante edema. El masaje linfático aplicado en forma adecuada permite una evacuación del contenido líquido concentrado en el espacio subcutáneo.

Por ese motivo, es habitual que los pacientes tratados con esta estrategia aumenten el volumen urinario después de cada sesión, como consecuencia de una mayor filtración de ese líquido excesivo por parte de ambos riñones.

Por lo tanto, recomendado tanto por médicos tradicionales como por quienes practican medicinas alternativas, el masaje linfático es una parte integral de las modernas terapias estéticas y relajantes. Así, la cantidad y la calidad de profesionales capacitados para el ejercicio de esta disciplina se incrementan día a día en todo el mundo occidental.

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