¿Funciona la meditación para dejar de fumar?

No sólo una, sino variadas técnicas de meditación se asocian con la posibilidad de dejar de fumar para muchas personas que no logran un éxito con medidas convencionales, como la medicación o la psicoterapia.

En realidad, la meditación consiste en estimular una sensación de calma tanto en la conciencia como en el organismo de los fumadores. Por ello, es una óptima posibilidad cuando la ansiedad es la principal impulsora de la adicción.

En la práctica, el paciente que medita busca guiarse mediante ejercicios respiratorios más o menos complejos y el uso de imágenes, con las cuales se intenta pacificar las pulsiones que forman parte de las conductas adictivas.

Dado que se describen diferentes estilos y técnicas de meditación, resulta importante que cada persona reconozca la más apropiada para su caso individual.

En ocasiones, es posible combinar la meditación en sí misma con otros recursos emparentados, como ocurre con el yoga. En cualquiera de estos casos, la eficacia es bastante elevada cuando se lleva a cabo una única sesión diaria durante un período variable.

Por sus efectos directos sobre los impulsos relacionados con la adicción, está técnica podría ser útil en especial para los enfermos en los que el tabaquismo se combina con otras conductas compulsivas, como el consumo de alcohol o incluso el apetito desenfrenado que acompaña muchas veces a los intentos por dejar de fumar.

Según los expertos, la elección de la estrategia correcta de meditación en el paciente adecuado permite no sólo abandonar el cigarrillo, sino que también se relaciona con una menor probabilidad de recaídas en el hábito y con una optimización de la calidad de vida vinculada con la salud y con el bienestar general del individuo.

Así, la meditación es uno de los posibles recursos para aquellas personas decididas a dejar de fumar en forma definitiva.