Melasma: Por qué aparece y en qué consiste su tratamiento

El melasma es una patología de la piel, también conocida como cloasma o máscara del embarazo. Se trata de una hipermelanosis que adquieren principalmente las mujeres durante el embarazo.

Consiste en aparición de manchas color café, localizadas y distribuidas principalmente en las áreas que más se exponen al sol, como el rostro, el cuello, los antebrazos y las manos.

Causas del melasma

No se ha establecido hasta el momento una causa específica que indique por qué aparece el melasma.

Sin embargo, se han realizado muchos estudios al respecto, determinándose que uno de los factores de riesgo son los cambios hormonales femeninos. De allí que sea más común durante el embarazo, cuando la producción hormonal alcanza un punto bastante alto en el cuerpo de la mujer.

Aunado a ello, las mujeres que han consumido píldoras anticonceptivas antes del embarazo o han recibido terapia de reemplazo hormonal, suelen ser más propensas a sufrir de melasma.

La exposición excesiva al sol es otra de las causas que podrían poner en condición de riesgo a algunas personas, especialmente a mujeres en estado de gravidez.

También existe la posibilidad de una predisposición genética, si algún familiar la ha sufrido, o que se trate de una reacción alérgica a un medicamento o producto de maquillaje.

Síntomas del melasma

Afortunadamente, el melasma no presenta síntomas físicos que vayan más allá de lo estético. Se presenta como manchas de forma irregular con tonos café, gris o azulado, que aparecen principalmente en los pómulos, la barbilla, la frente, la nariz, el bozo, el cuello y en proporciones menores en los antebrazos y las manos.

Se dice que el melasma es asintomático, sin embargo se saben casos en los que algunos producen comezón, especialmente aquellos provocados por reacciones alérgicas y también cuando se expone la zona a excesiva luz solar.

Tratamiento del melasma

El primer y más importante paso para iniciar el tratamiento del melasma es identificar que efectivamente se trata de esa afección y no de otro problema de pigmentación cutánea.

Para diagnosticarla se recomienda visitar a un especialista, quien además de determinar si efectivamente se trata de un melasma, le señalará el tratamiento correcto.

El melasma puede ser diagnosticado por un especialista a simple vista o haciendo uso de una lámpara de Wood, bajo cuya luz puede ser distinguido con bastante facilidad.

El tratamiento del melasma consiste, primordialmente, en terapias farmacológicas que inhiban la producción de melanina.

1. Hidroquinona
Para el tratamiento del melasma se usa principalmente la Hidroquinona en crema al 2% o al 4%. Este medicamento puede recetarse solo o combinada con ácido retinoico o glicólico.

Para ver avances significativos, la hidroquinona deberá aplicarse una vez al día durante 3 meses, y se recomienda prolongar su uso por un período que puede alcanzar inclusive 6 meses de aplicaciones para evitar que vuelva a aparecer.

Estas aplicaciones deben hacerse durante la noche y retirar por completo la crema en la mañana, lavando muy bien el rostro y aplicando un protector solar.

También se recomienda en caso de tratamiento con hidroquinona, que se evite la exposición al sol y el calor excesivo, pudiendo inclusive suspenderse el tratamiento durante el verano para evitar posibles irritaciones. La hidroquinona también puede combinarse con ácido kójico, arbutina, ácido tióico o elágico.

2. Peeling
A cualquiera de las sustancias anteriores, se les incluye algunas sustancias queratolíticas como el ácido glicólico o el ácido salicílico.

3. Láser
Son tratamientos más costosos, que de igual forma deben estar acompañados de los tratamientos con hidroquinona. Los más comunes son el láser de Alejandrita, ND o rubí, láser fraccionado o luz intensa pulsada.