Calambres musculares: 4 tips para prevenirlos

Seguro en más de una oportunidad has sufrido de calambres musculares, esos espasmos o contracciones involuntarias que producen un dolor intenso. Puede durar unos segundos o prolongarse por minutos.

¿Pero por qué los sufrimos? Existe la creencia errónea de que únicamente sucede a deportistas. Ciertamente es más común que les ocurra, pero cualquier persona que realice esfuerzo físico e incluso si estamos sin hacer nada, podríamos sentir un calambre.

Desde alguien que use zapatos de una talla más pequeña, hasta quien se sobre exige físicamente, es blanco de un calambre.

Cuando pasa, uno o más músculos resultan afectados, los principales son pies, cuello, abdomen, manos, pantorrillas, anteriores y posteriores del muslo. La molestia pareciera insoportable.

Lo que produce un calambre
De acuerdo con el British Journal of Sports Medicine los calambres son provocados por:

  1. Deshidratación.
  2. Falta de electrolitos por deshidratación.
  3. Alteración del control neuromuscular.

Lo primero es cuando se trata de calambres asociados al ejercicio, pues el cuerpo es sometido a una actividad intensa y por ende no absorbe la cantidad necesaria de oxígeno para oxidar glucosa, generando la acumulación de ácido láctico y ocasionando el espasmo.

Lo segundo porque el magnesio y el potasio se eliminan a través del sudor; estos son importantes debido a que participan en el proceso de contracción y relajación de músculos.

El tercer motivo refiere a la falta de comunicación entre el cerebro y los mecanismos de propiocepción de nuestro cuerpo. Quiere decir que al no haber relación entre ambos, el músculo no atiende la señal de dolor y continúa contrayéndose.

Otras causas de los espasmos

Las embarazadas los sienten por los bajos niveles de magnesio; las alteraciones metabólicas como alcoholismo, diabetes, hipoglicemia, también se asocian a los calambres.

La insuficiencia venosa, los periodos de inactividad, várices, anemia, necesidad de vitaminas, enfermedades motoras o primarias de los músculos también son causantes de espasmos. Quienes fueron sometidos a alguna cirugía o padecen algún trastorno circulatorio, pudieran verse afectados.

Cuando nos sorprenden estos episodios la reacción inmediata es entregarnos al dolor, pero si nos documentamos sobre el tema, podríamos aplicar algunas medidas tanto para prevenirlos como para calmarlos.

Una de las recomendaciones es masajear y estirar el músculo después de realizar ejercicio, de manera que nuestro cerebro reciba los mensajes de inhibición y no se produzca la contracción.

Pero si de prevenir se trata lo conveniente es:

  1. Prepararnos con un calentamiento antes de ejercitarnos, así minimizamos los riesgos de sufrir espasmos.
  2. No someter nuestro cuerpo a excesos, es decir, que no lo forcemos para recibir más de lo que puede dar.
  3. Alimentarnos como es debido. Mantengamos una dieta rica en proteínas, minerales, hidrato de carbono y grasas, necesarias para alguien que lleve a cabo actividades físicas. Son ideales las hortalizas, legumbres y verduras.
  4. La hidratación es fundamental. Es bueno tomar entre dos y tres litros de agua diariamente; si vamos a entrenar, hay que beber líquido antes, durante y al final de la jornada.

¿Por qué sentimos calambres cuando dormimos?

No dejaremos de explicarte por qué se sienten calambres cuando estamos en reposo. A veces, mientras dormimos nos pescan sin que encontremos una razón lógica.

A algunas personas tiende a tensárseles la musculatura, producto del estrés, los nervios o si durante el día realizamos demasiadas actividades físicas. Al dormir los tejidos se regeneran de forma tan eficiente que hay mucha estimulación nerviosa y se dan los calambres.

Esperamos que apliques estas recomendaciones para calmar las sensaciones molestas de un espasmo; pero considera que si son repetitivos, por más que trates de evitarlos, entonces conviene que visites a un médico para plantearle el problema.

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