Qué es el masaje facial y para qué sirve

El masaje facial debe considerarse una parte integrante de la limpieza de cutis, mientras que, al mismo tiempo, se la señala como el componente más relajante de este tratamiento de belleza.

Los diferentes especialistas coinciden en que el masaje facial es una técnica tan práctica como simple. De todos modos, si bien cada mujer puede llevarlo a cabo por sí misma, en forma periódica se recomienda que sea una experta la encargada de efectuar esta acción al menos dos o tres veces al año.

Tanto en un caso como en el otro, el masaje facial es más apropiado cuando se ejecuta con un aceite apropiado, como el de almendras, o bien con una crema para limpieza del cutis. Los movimientos siempre serán ascendentes y se inician en forma distal, en el área del escote. Las yemas de los dedos, dada su mayor sensibilidad, son el órgano óptimo para efectuar el masaje, en todos los casos sin ejercer presión sobre las estructuras más profundas.

Al llegar al cuello, puede comenzar a utilizarse los nudillos de los dedos, mientras que en la región mandibular se propone el uso de todos los dedos en forma conjunta, aunque las palmas llenas de ambas manos pueden contribuir al proceso en algunas ocasiones.

Es en el rostro cuando se debe tener precaución para seguir el trayecto de la musculatura, siempre en forma ascendente para respetar los caminos del drenaje natural de los tejidos.

El proceso completo concluye en la frente, en especial y cuidadoso énfasis en los párpados y la región vecina a las orejas, dado que la piel es particularmente delgada y el riesgo de lesiones se incrementa de forma destacada. Al finalizar el masaje facial, es conveniente proceder a la limpieza de cutis para completar el proceso de embellecimiento deseado.