Qué son y para qué sirven los masajes terapéuticos

Los masajes terapéuticos se han incorporado de forma progresiva a los tratamientos ofrecidos por el equipo de salud, excediendo las fronteras de la medicina estética y convirtiéndose en un recurso cada vez más recomendado por diferentes especialistas.

Existen ciertas áreas de las ciencias de la salud en las cuales el masaje forma parte histórica de sus tratamientos, como ocurre con los kinesiólogos, los fisiatras y los quiroprácticos. Sin embargo, otras áreas variadas han empezado a incorporar a los masajes terapéuticos como un componente de gran utilidad.

Es probable que la lista esté encabezada por los llamados masajes descontracturantes, de interés para toda la población urbana aquejada por el estrés cotidiano. Cuando un masaje de estas características, ya sea solo o acompañado por el uso de aceites especiales con aromaterapia o sin ella, se efectúa con calidez e idoneidad, muchas personas logran el confort necesario en los músculos sometidos a contracturas intensas y desgastantes.

Del mismo modo, el drenaje linfático constituye otra variante del masaje terapéutico que ha ganado terreno en tiempos modernos. En las áreas de gran concentración de líquido extracelular de origen linfático, como ocurre en el rostro, los miembros inferiores y las regiones axilares, esta estrategia brinda un éxito estético y sanitario de gran calidad.

El masaje deportivo, ante en la fase precompetitiva como después del ejercicio en sí mismo, es otra alternativa que actúa como complemento de la elongación y reduce el riesgo de lesiones en aficionados y atletas.

En todos los casos señalados, el masaje terapéutico es una herramienta útil, de probada eficacia, que resulta en resultados destacados que mejoran la salud y la calidad de vida de los pacientes. Así, puede considerarse al masaje terapéutico como un complemento de otras terapias con un merecido y creciente número de adeptos.