Si quieres tener una relación sana primero tienes que aceptarte a ti mismo

Aunque suene cliché y pocas personas lo apliquen, no puedes amar a una persona si primero no te has aceptado a ti mismo. Cuando eso no sucede, es porque en el fondo tienes baja autoestima, lo cual no ayuda a fortalecer ni siquiera poder mantener una buena relación de pareja.

Igualmente es vital que aprendas a aceptar también a tu pareja, porque solamente de esa forma es que lograrán demostrarse su amor. Pero eso no se aprende muy rápido, de hecho hay ciudadanos que asisten a terapia pensando que tienen un problema grave, cuando lo que necesitan es aplicar la aceptación en sus vidas.

Relación sana

Existen personas que son capaces de aguantarlo todo, por no quedarse solas. El “aguantar” no es igual a aceptar, porque cuando toleras comportamientos que no te gustan de tu pareja, no estás fortaleciendo la relación, por el contrario puedes vivir muchos años con resentimientos e infelicidad.

Para evitar eso debes conocer la aceptación incondicional, que va del corazón, es decir, que cuando ves a tu pareja aceptas el combo completo, sus defectos y virtudes, para dejarlo ser y que al mismo tiempo tú también te permitas expresarte cómo eres. Eso igualmente implica no buscar cambiar su forma de ser, actuar, principios, para complacerte, ni tampoco juzgar o críticar.

Por otro lado, es importante destacar que si realmente no puedes lidiar con ciertas cosas de ese individuo, debes aceptar que probablemente no es el ideal para ti. De esa forma podrás terminar la relación, en lugar de apegarse a algo que se llenará de intolerancia, infelicidad y conformismo.

Lo importante es que ambos sean felices, y nunca es tarde para comunicarse con honestidad, al punto de tener el valor de terminar por la felicidad de los dos.

Comunicación

Cuando estás en un noviazgo y quieres llevar la relación a un nivel más serio, es primordial que estudies previamente qué tanto tienen en común. Debes analizar valores, creencias, proyectos, expectativas, fortalezas, tanto en soledad como en conjunto. Y aunque siempre habrá algo en lo que no coincida, tienes que saber qué tan incompatible es, y si lo puedes lidiar a futuro.

Una vez establecido eso, le sigue una buena comunicación, como dicen “hablando se entiende la gente”, y en las parejas es vital, porque el otro no podrá leer tu mente ni gestos faciales.

Las claves para tenerla son:

• Respetar el turno de cada uno a la hora de hablar
• Tratar de escuchar sin interrumpir
• Ser siempre tierno/tierna
• Demostrar siempre su apoyo y entienda sus emociones
• Ponerse en sus zapatos por un momento, y practicar la empatía
• Mostrar siempre cariño tanto físico como verbal

Evita el control

Los primeros meses o años de relación por lo general son de color rosa, y a medida que pasa el tiempo cada uno va “sacando las garras”, lo cual puede generar cierto descontento de ambas partes. Eso también puede dar cabida a querer controlar a la otra persona, para que se adapte a tu ideal de persona.

Dicha actitud es errónea, porque ser pareja es darle libertad al otro, dejarlo ser y entender que en el caso de las mujeres no eres su mamá, y en el de los hombres no eres su papá. Entonces cuando aceptas haces lo siguiente:

• No requiere de tu permiso para disfrutar su libertad
• Respetas lo que le gusta, así como sus opiniones y preferencias
• No te incomoda si desea hacer algo diferente a ti
• Deseas conocer lo que piensa y siente tu pareja
• No lo juzgas
• Dejas que disfrute su momento
• Eres flexible para tomar decisiones en conjunto
• Dejas que vea a sus amigos, aunque algunos no te gusten
• Permitas que se vista como quiera
• Apoyas cualquier negocio que desee emprender
• Aceptas y pasas tiempo con su familia
• Hacen cosas que les gusta por separado
• Tienen decisiones individuales, y luego las discuten para llegar a una en pareja

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