El Síndrome de Asperger y las relaciones sociales

El síndrome de Asperger es una condición que fácilmente puede ser detectada en niños de entre 3 a 9 años y que, hasta la fecha, sigue siendo motivo de prejuicios y discriminación. Es uno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) más recurrentes pero menos conocidos y entendidos en todo el mundo.

El término fue acuñado por primera vez en 1981 gracias a Lorna Wing, quien a través de un artículo de una reconocida revista de psicología hizo mención al trabajo que al respecto venía desarrollando el pediatra y psiquiatra austríaco, Hans Asperger.

Desde entonces se ha hablado del tema, más ahora gracias a un sinfín de casos sacados a la luz pública, luego de muchísimos años de silencio, incomprensión, miedo y, sobre todo, desconocimiento.

En torno a esta condición han surgido mitos, siendo el más común que las personas asperger no pueden hacer una vida normal como el resto de las personas. Nada menos cierto que eso.

Con el tratamiento adecuado y apoyo familiar, quienes padecen el síndrome de Asperger podrían mejorar habilidades para comunicarse, relacionarse con otros y llevar hasta su máxima expresión su capacidad intelectual.

De hecho, hay casos en que podemos estar frente a un asperger sin siquiera notarlo a simple vista. Son capaces de enamorarse, tener amigos y hasta de terminar una carrera universitaria.

Esta condición, de causas genéticas y ambientales, no ha sido la barrera para muchos alcanzar el éxito. Si no preguntemos al cofundador de Microsoft, Bill Gates; el genio de la música, Wolfgang Amadeus Mozart; y la rockstar, Courtney Love.

Las relaciones sociales

Durante los primeros años de vida es fundamental mucha orientación para las personas con síndrome de asperger, así que todo adulto con alguna relación cercana con niños de esta condición deberá estar atento a lo siguiente:

1. Saludos

Es básico enseñar a un pequeño a saludar y a comportarse ante los demás. Podrías enseñar qué tono utilizar en cualquier conversación, a prestar atención y a gesticular de forma correcta en los momentos que sean adecuados.

2. Conversar

Enseñar ciertos modales a la hora de hablar puede ser bastante útil para el desenvolvimiento con los demás.

Indispensable que sepan cuándo corresponde a hablar, cuándo otra persona tiene que hablar, cuándo una conversación ha llegado a su final o, sencillamente, cuando alguien no está interesado.

3. Comprensión de alguna conversación

Para una persona asperger es normal tomarse cualquier cosa de forma literal, así que podemos educar en ese aspecto.

Mostremos diferencias entre una broma a alguna conversación seria, cuando alguien habla con metáforas, o conocer el estado de ánimo de una persona con tan solo hacer un gesto. Este tipo de cosas pueden ayudarlo en su vida diaria.

4. Comprensión oral y lenguaje

Por entender de forma literal, será necesario utilizar frases exactas. Por ejemplo, se deben emplear frases como “tengo hambre” en vez de “muero de hambre”.

Adicionalmente, recurre a las frases positivas y no a las negativas cuando quieras hacer referencia a algo. “Debemos seguir caminando” y no “no se paren”.

5. Ir trabajando paulatinamente en relaciones interpersonales

Nunca fuerces a una persona bajo esta condición a estar mucho tiempo en un grupo cuando no lo desee. Si tiene o quiere irse, respeta su decisión, pero ¡atención! Piensa en estrategias para ir mejorando la situación.

Practica con él la paciencia, la proximidad física entre varias personas y la tolerancia. Es muy importante para su desarrollo.

6. Expresiones claras y explicaciones sencillas

Las conversaciones deben ser claras y precisas. Olvida por los momentos los dobles sentidos o sentidos figurados, también deja de lado los sarcasmos. Las cosas “entre líneas” no funcionarán, así que cambia de método.

Si impartirás alguna instrucción que sean claras, simples y muy lentamente. Busca algún método para que preste atención desde el principio, evitarás que se distraiga y no esté atento a lo que estás hablando.

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