¿Estás pensando en un tratamiento capilar? Primero lee esto

El tratamiento capilar comprende las numerosas y crecientes estrategias disponibles para evitar la caída del cabello. Entre los notables recursos que se encuentran al alcance de mujeres y varones que desean mejorar la calidad y cantidad de sus cabellos, se describen las terapias farmacológicas, las microcirugías y la estimulación capilar.

El primer paso de todo tratamiento capilar adecuado consiste en confirmar o descartar la presencia de enfermedades que se manifiestan por medio de la caída del cabello. Las anemias, las disfunciones de la glándula tiroides, la sífilis y los trastornos hormonales encabezan la extensa lista que debe ser evaluada por un profesional de la salud.

Una vez que estos procesos han sido descartados o tratados, el tratamiento capilar puede iniciarse con el uso simultáneo de estimulantes del folículo piloso (complejos vitamínicos, oligoelementos, elementos traza, dieta rica en proteínas, antiandrógenos) y productos de uso local que incrementan el crecimiento del tronco de los cabellos, entre los cuales sobresale el minoxidil en sus presentaciones al 2% y al 5% y las cremas con antagonistas del receptor de aldosterona.

Sin embargo, el implante capilar constituye sin dudas el tratamiento más solicitado en los tiempos modernos, dada la combinación de una elevada eficacia con altos índices de seguridad y rentabilidad.

Con este recurso, es posible implantar en forma individual una unidad capilar completa (cabello, glándula sebácea, músculo piloerector) en aquellas áreas del cuero cabelludo que han quedado despobladas, para, de este modo, lograr la reactivación local del metabolismo capilar y del desarrollo de un cabello natural y vigoroso.

Así, los tratamientos capilares ofrecen distintas variantes, tanto invasivas como no invasivas, al alcance de todas aquellas personas que desean un tratamiento estético de alta repercusión social, con un costo que suele resultar apropiado para la mayor parte de los pacientes interesados.