¿Cuál es el mejor tratamiento facial para ti?

Con el nombre de tratamiento facial se denomina a un amplio abanico de recursos terapéuticos destinados a mejorar la salud y embellecer el rostro.

En la actualidad, el tratamiento facial involucra diferentes medidas que se consideran rentables y se encuentran al alcance de hombres y mujeres de todos los grupos de edad. Entre las estrategias más difundidas se destaca la limpieza facial.

Este método consiste en evitar o retrasar el daño del cutis que se provoca por el efecto deletéreo de factores ambientales (polvillo, contaminantes de la atmósfera) y de la acción del maquillaje. Ambos tipos de elementos agresivos ocluyen los poros cutáneos e impiden un adecuado metabolismo de la piel del rostro.

La limpieza facial, con la simple combinación de agua tibia y jabón neutro, o bien con la aplicación específica de productos locales de uso externos (cremas, ungüentos, suspensiones humectantes, exfoliantes), permite mejorar estas alteraciones y brindar salud y belleza al cutis.

Sin embargo, prácticamente todos los especialistas coinciden en que esta variante de tratamiento facial alcanza mejores resultados cuando es precedida por el masaje facial. Esta herramienta terapéutica puede ser efectuada por el propio paciente, aunque se recomienda que, en forma periódica, sea un cosmiatra o un fisioterapeuta quien lleve a cabo el procedimiento de manera sistemática y con precisión técnica.

Mediante un correcto masaje facial, no sólo se optimiza la eficacia de una posterior limpieza de cutis, sino que además es posible mejorar el tono de los tejidos conectivo y muscular del cuello y el rostro, brindando tanto belleza como calidad en salud.

La depilación definitiva es otra estrategia que forma parte del espectro de los tratamientos faciales. El neto predominio de mujeres que solicitan esta terapia no impide que algunos varones recurran a ella, en especial para la eliminación de la barba de la región superior del cuello.

La luz pulsada es la herramienta más empleada para cumplir con este objetivo. Como contrapartida, los implantes capilares representan la antítesis de este proceso, ya que logran el traslado de folículos pilosos desde áreas estéticamente disímiles hasta el cuero cabelludo, con la meta de obtener una cabellera vigorosa y de alta calidad.

No es posible dejar de mencionar entre los tratamientos faciales a los recursos destinados a evitar, ralentizar o combatir la flacidez. Esta afección es la consecuencia directa del debilitamiento progresivo de los tejidos subcutáneos, que se atribuye al paso de los años y, en las mujeres, al descenso de los niveles circulantes de estrógeno que se desencadena con la menopausia y el climaterio.

Además de los múltiples tratamientos locales no invasivos, la mesoterapia es probablemente la mejor opción para la resolución de la flacidez, dado que, sin cirugía y con mínima o nula invasión de los planos profundos, esta alternativa se asocia con excelentes resultados a corto y mediano plazo.

Así, el tratamiento facial ideal es el resultado de una combinación de estos procesos, que puede definirse en forma individual para cada paciente en función de sus preferencias y necesidades.

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